Dos exposiciones en la misma foto
El reparto
En una línea. El tiempo solo afecta al ambiente; el flash depende del diafragma, del ISO, de la potencia y de la distancia.
Una foto con flash contiene dos exposiciones superpuestas. Una es la del ambiente, que dura lo que dure el obturador. La otra es la del destello, que dura entre una milésima y una diezmilésima de segundo y termina mucho antes de que el obturador se cierre.
De ahí sale la regla que ordena todo lo demás: mientras sincronices, el tiempo de obturación no toca al flash. Si el fondo sale demasiado oscuro, alarga el tiempo; si el sujeto sale demasiado claro, baja la potencia o aleja el flash. Cada mando toca lo suyo.
El ambiente aporta al sensor una cantidad proporcional a L·t·S/N², con L la luminancia de la escena, t el tiempo, S la sensibilidad y N el número f. El flash aporta algo proporcional a H·S/N², donde H es la exposición luminosa del destello, la integral de su iluminancia en el tiempo: no lleva t porque el pulso cabe entero dentro de la ventana.
En el cociente entre ambos se cancelan el ISO y el diafragma. La relación flash/ambiente solo la mueven el tiempo, la potencia y la distancia. Subir el ISO con la potencia fija sube los dos por igual; en modo TTL, donde la cámara ajusta la potencia para clavar al sujeto, subir el ISO sube solo el fondo.
En un interior con algo de luz, pon el flash en manual a 1/8 y haz cuatro tomas a f/5,6 con 1/200, 1/60, 1/15 y 1/4 s. El sujeto saldrá igual en las cuatro; el fondo irá apareciendo. Es la demostración más rápida de que el tiempo es el mando del ambiente.